De Open Banking a finanzas abiertas

Cuatro años de evolución del ecosistema financiero colombiano

De Open Banking a finanzas abiertas

En 2022, desde BDO analizábamos los avances que Colombia venía realizando en materia de Open Banking y los retos que enfrentaría el sector financiero ante un modelo basado en el intercambio de información, bajo la autorización de los consumidores. En ese momento, el país se encontraba en una etapa de construcción regulatoria y el principal interrogante era cómo evolucionaría este modelo y cuál sería su impacto en las entidades financieras.

En aquel momento, destacábamos que el intercambio seguro de información podía contribuir al desarrollo de servicios más personalizados, incrementar la competencia y favorecer la inclusión financiera. Asimismo, identificábamos retos relacionados con el fortalecimiento de los aplicativos de tecnología, la protección y vulnerabilidad de los datos, el procesamiento de la información, la adopción de nuevas tecnologías y la adaptación a una regulación que se encontraba en proceso de consolidación. Cuatro años después, la conversación ha evolucionado.

Las Finanzas Abiertas han dejado de ser únicamente una tendencia asociada a la innovación tecnológica para convertirse en un elemento relevante dentro de la transformación del ecosistema financiero colombiano. La discusión ya no se limita a la posibilidad de compartir información mediante APIs, sino que incorpora nuevos desafíos relacionados con la interoperabilidad, la protección de datos, el consentimiento de los consumidores, la ciberseguridad, la gestión de terceros, la competencia y el desarrollo de nuevos modelos de negocio.

De una iniciativa voluntaria a un sistema obligatorio
El camino recorrido por Colombia durante estos cuatro años evidencia una evolución significativa en materia regulatoria:

2019 | Los primeros desarrollos
Uno de los antecedentes relevantes se encuentra en la Circular Externa 029 de 2019 de la Superintendencia Financiera de Colombia, que incorporó disposiciones relacionadas con el uso de APIs.

Posteriormente, la Unidad de Regulación Financiera (URF) desarrolló documentos técnicos orientados a establecer las bases para implementar un modelo de Open Banking en Colombia y promover una intervención regulatoria basada en principios y reglas generales. Este era precisamente el escenario que analizábamos desde BDO en 2022.

2022 | Se establecen las bases del modelo
En julio de 2022, el Gobierno Nacional expidió el Decreto 1297 de 2022, mediante el cual se modificó el Decreto 2555 de 2010 para establecer disposiciones relacionadas con el esquema de Finanzas Abiertas.

Este desarrollo normativo marcó un punto de inflexión para Colombia y permitió avanzar desde la discusión conceptual hacia la construcción de un marco regulatorio para el intercambio de información financiera, con autorización del consumidor.

2024 | Tecnología y seguridad toman protagonismo
La evolución regulatoria continuó con la expedición de la Circular Externa 004 de 2024 de la Superintendencia Financiera de Colombia, mediante la cual se establecieron estándares tecnológicos y de seguridad aplicables al intercambio de información en el marco de las Finanzas Abiertas.

2025–2026 | El modelo entra en una nueva etapa
Durante 2025 continuó el desarrollo regulatorio y la preparación del ecosistema para la implementación del modelo.

En febrero de 2026, la Superintendencia Financiera de Colombia expidió la Circular Externa 001 de 2026, mediante la cual impartió la hoja de ruta relativas al régimen de transición para el cumplimiento de los estándares de arquitectura, seguridad y tecnología en el marco de los modelos de Finanzas Abiertas.

Finalmente, en abril de 2026, el Gobierno Nacional expidió el Decreto 0368 de 2026, mediante el cual se estableció un Sistema de Finanzas Abiertas de carácter obligatorio.

¿Qué busca el modelo de Finanzas Abiertas?

El desarrollo del Sistema de Finanzas Abiertas busca contribuir a la transformación del sistema financiero mediante un mayor aprovechamiento de la información de los consumidores, siempre dentro de los mecanismos de autorización y seguridad establecidos por la regulación.

Entre sus principales objetivos se encuentran:

  • Promover la inclusión financiera y crediticia, facilitando el acceso a productos y servicios.
  • Fomentar la competencia entre los diferentes participantes del ecosistema.
  • Impulsar la innovación y el desarrollo de nuevos productos y servicios.
  • Facilitar el desarrollo de ofertas más personalizadas de acuerdo con las necesidades de los consumidores.
  • Favorecer un uso más eficiente de la información financiera.
  • Promover una mayor participación de nuevos actores y modelos de negocio.

En este sentido, las Finanzas Abiertas pueden representar una oportunidad para transformar la relación entre las entidades financieras, los consumidores y los nuevos participantes del ecosistema.

De Open Banking a Finanzas Abiertas, Colombia ha recorrido un camino importante en cuatro años. El siguiente capítulo estará marcado por la capacidad del ecosistema para convertir la regulación y la tecnología en soluciones que generen confianza, inclusión, competencia y valor.

El reto comienza ahora.

Fuentes: La República / Súperfinanciera



Pulsa el botón si quieres contactar a nuestros expertos: