El 24 de septiembre de 2026 celebramos a nuestros auditores en todo el mundo y reconocemos el papel fundamental que desempeñan en el fortalecimiento de nuestra red y de la profesión.
Este año destacaremos la fortaleza de nuestra comunidad global de Auditoría, así como la experiencia, integridad y dedicación que nuestra gente aporta a clientes, colegas y comunidades, cada día.
Este año, ponemos la voz de nuestros líderes de auditoría en el centro del Auditor Proud Day. A través de una serie de entrevistas breves, damos protagonismo a sus perspectivas, experiencias y pasión, creando una celebración auténtica de las personas y el propósito detrás de nuestra profesión.
1. Víctor Manuel Ramírez Vargas, Socio de Auditoría y Aseguramiento en BDO Colombia
¿Qué es lo que más le enorgullece de nuestros auditores en BDO, y cómo los estamos ayudando a desarrollar las habilidades que necesitarán para el futuro?
Lo que más me enorgullece de nuestros auditores es su compromiso inquebrantable con la integridad, la calidad y el interés público. Cada día se ganan la confianza de clientes y grupos de interés combinando excelencia técnica con un sólido juicio profesional.
En BDO estamos invirtiendo en el futuro al dotar a nuestro talento de capacidades que van más allá de la auditoría tradicional. Estamos desarrollando conocimientos en analítica de datos, auditoría potenciada por inteligencia artificial, tecnologías digitales, pensamiento crítico y liderazgo, al tiempo que reforzamos los valores éticos y el escepticismo profesional que siempre han definido a nuestra profesión.
La integridad es el corazón de todo lo que hacen los auditores. ¿Qué papel desempeñan a la hora de generar confianza para las empresas, los inversionistas y la sociedad?
Los auditores desempeñan un papel único como guardianes independientes de la confianza. Nuestro trabajo garantiza que la información financiera sea confiable, lo que respalda decisiones informadas por parte de inversionistas, reguladores, entidades financieras y la comunidad empresarial en general. En un entorno cada vez más complejo y cambiante, esa confianza es más valiosa que nunca. A través de nuestra independencia, objetividad y compromiso con la calidad, los auditores contribuimos a un mejor gobierno corporativo, mayor transparencia y mercados de capital más resilientes.
¿Cómo está transformando la innovación la manera en que auditamos, y por qué la visión humana seguirá siendo igual de importante que la tecnología?
La innovación está transformando la profesión de auditoría al permitirnos analizar mayores volúmenes de datos, identificar riesgos con mayor eficacia, automatizar procedimientos repetitivos y generar conocimientos más profundos para nuestros clientes. Sin embargo, la tecnología potencia nuestro trabajo, no reemplaza el juicio profesional. Comprender el contexto del negocio, ejercer el escepticismo, evaluar situaciones complejas y tomar decisiones equilibradas son capacidades exclusivamente humanas.
El futuro de la auditoría estará impulsado por la combinación de tecnología avanzada y profesionales experimentados que sepan aplicarla de manera responsable.
La tecnología puede transformar la forma en que auditamos, pero la confianza siempre la construyen las personas.
Detrás de cada cifra, cada informe y cada decisión bien fundamentada, hay una persona comprometida con hacer las cosas bien. Este Auditor Proud Day es un homenaje a quienes, desde cualquier país de nuestra red, sostienen con su trabajo diario la confianza que las empresas y la sociedad depositan en BDO.
Toda decisión implica incertidumbre. La IA permite reducirla mediante analítica avanzada, pero introduce riesgos inéditos. Un algoritmo entrenado con datos incompletos, sesgados u opacos puede generar resultados sofisticados y, al mismo tiempo, inducir a decisiones equivocadas desde una perspectiva estratégica o ética. Por ello, la discusión ya no es si una empresa utiliza IA, sino si puede demostrar que lo hace de forma confiable.
En este punto, el control interno entra en una nueva etapa. Durante décadas, el control supervisó procesos ejecutados por personas; hoy, los algoritmos aprenden y generan recomendaciones continuamente. Ya no basta con verificar autorizaciones o segregación de funciones; se requiere validar la calidad de los datos, monitorear modelos, prevenir sesgos, garantizar la trazabilidad de decisiones y definir cuándo debe prevalecer el criterio humano. El control interno se extiende así de las personas a los algoritmos.
Allí la auditoría enfrenta uno de sus mayores desafíos. Tradicionalmente, el auditor evaluaba si la información financiera reflejaba la realidad económica de la empresa. Aunque esa función sigue siendo fundamental, el alcance del aseguramiento evoluciona. Organismos como el International Auditing and Assurance Standards Board, IAASB, lideran una reflexión global sobre cómo responder a estos nuevos riesgos tecnológicos e informativos.
La auditoría del futuro no se limitará a certificar cifras, deberá generar confianza sobre la calidad de los datos, los controles digitales, la gobernanza algorítmica y la fiabilidad de la información con IA. La confianza no se obtendrá con modelos más complejos, sino con estructuras capaces de supervisar riesgos y preservar el juicio humano. El futuro pertenecerá a quienes logren gobernar mejor la IA; y en auditoría, a quienes evolucionen sin perder su activo esencial: la confianza.
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