Al inicio de este 2026, diversas empresas colombianas se enfrentan a los retos y desafíos organizacionales respecto al incremento del salario mínimo. Este aumento tiene un efecto multiplicador en la estructura de costos laborales. No se trata únicamente del aumento de la remuneración básica, sino de todos los componentes asociados: aportes a la seguridad social, parafiscales, primas, cesantías, vacaciones e intereses sobre cesantías. Con el ajuste decretado para 2026 —un aumento significativo del 23%, que eleva el salario mínimo a $1.750.905 más auxilio de transporte— el costo real por trabajador supera los $2,9 millones mensuales, considerando todas las obligaciones legales.
Por esta razón, Rodrigo Cifuentes, socio de Deal Advisory de BDO Interaméricas, explica que en sectores en donde el uso de la mano de obra es fundamental, tales como el turismo, la vigilancia, la construcción y la gastronomía, el impacto de este aumento es crítico.
Los sectores que se pueden ver más impactados por la medida son aquellos intensivos en mano de obra y con márgenes de rentabilidad reducidos tales como:
• Turismo y hotelería: alta participación del personal operativo en los costos, contratos internacionales cerrados con tarifas fijas y presión para mantener la competitividad frente a otros destinos.
• Vigilancia privada y servicios generales: el incremento salarial se suma a recargos nocturnos y dominicales, lo que eleva los costos en más del 30% y pone en riesgo la formalidad del sector.
• Construcción y vivienda VIS: el salario mínimo funciona como variable de indexación en contratos y precios, lo que puede aumentar el valor de la vivienda hasta en un 10%, afectando la demanda y la sostenibilidad de los proyectos.
• Comercio minorista y gastronomía: negocios con alta rotación y baja capacidad para trasladar costos al consumidor. Un restaurante, por ejemplo, debe vender 15 almuerzos adicionales diarios solo para cubrir el incremento salarial, sin generar utilidad adicional
• Empresas Mipymes: representan el 99,7% del tejido empresarial y generan más del 80% del empleo formal. Para ellas, el aumento puede significar un incremento del 30% en costos laborales, lo que amenaza su viabilidad y fomenta la informalidad.
• Automatización y digitalización de procesos para reducir la dependencia de la mano de obra.
• Revisión de precios y contratos: sectores como el turismo, la construcción y servicios tienen contratos pactados con supuestos macroeconómicos distintos, lo que genera disminución en la rentabilidad de la operación
• Gestión del talento y la productividad: el aumento salarial debe ir acompañado de mejoras en el desempeño, la capacitación y la compensación variable para justificar el mayor costo.
En términos estratégicos, las empresas están migrando hacia modelos más flexibles con esquemas de compensación, total que incluyen beneficios no monetarios como el bienestar y el desarrollo profesional, para retener talento sin depender exclusivamente del salario fijo.
El aumento del salario mínimo impacta directamente en la estructura de costos laborales, por lo que es clave recalcular la nómina, las prestaciones y parafiscales, así como ajustar las proyecciones de flujo de caja y de EBITDA. Además, se deben revisar los contratos indexados al salario mínimo y anticipar incrementos en los servicios tercerizados (vigilancia, aseo, transporte). Otro punto crítico es la tasa de interés, ya que el Banco de la República podría mantenerla o incluso subirla para contener la presión inflacionaria derivada del ajuste salarial, lo que encarecerá el financiamiento y afectará a proyectos apalancados.
Cifuentes sugiere realizar simulaciones de escenarios de sensibilidad (base, estresado y conservador), priorizar la liquidez, renegociar plazos con proveedores y evaluar estrategias para optimizar el capital de trabajo. Este es el momento de actuar con mesura, datos y disciplina financiera para evitar sorpresas en el primer trimestre.
1. Diagnóstico de costos laborales: radiografía completa por centro de costo y simulación de escenarios con la nueva jornada.
2. Rediseño de turnos y productividad: optimización para reducir recargos y mejorar la eficiencia por hora.
3. Arquitectura de precios y renegociación contractual: ajustes de tarifas y soporte en la negociación con clientes.
4. Gestión de caja y covenants: actualización del plan de caja, stress test de la deuda y optimización del capital de trabajo.
5. Cumplimiento y riesgos: revisión de cláusulas indexadas y de controles en nómina.
6. Comunicación interna y retención: transparencia en las bandas salariales y en los beneficios no monetarios.
En conclusión, aunque el aumento del salario mínimo busca mejorar el poder adquisitivo y reducir la desigualdad entre los trabajadores, su magnitud plantea retos estructurales. Las empresas deberán innovar, optimizar y renegociar para sostenerse en un entorno en el que los costos laborales crecen más rápido que la productividad. Sin una estrategia integral que incluya formalización, incentivos a la eficiencia y apoyo a las pymes, el riesgo es claro: mayor informalidad, menor generación de empleo y presión inflacionaria.
La oficina de Colombia de BDO Interaméricas cuenta con el equipo profesional capacitado para orientar, guiar y establecer acciones concretas ante estos cambios que requieren de una planeación correcta. Permítenos ser parte de este proceso.
Por esta razón, Rodrigo Cifuentes, socio de Deal Advisory de BDO Interaméricas, explica que en sectores en donde el uso de la mano de obra es fundamental, tales como el turismo, la vigilancia, la construcción y la gastronomía, el impacto de este aumento es crítico.
Los sectores que se pueden ver más impactados por la medida son aquellos intensivos en mano de obra y con márgenes de rentabilidad reducidos tales como:
• Turismo y hotelería: alta participación del personal operativo en los costos, contratos internacionales cerrados con tarifas fijas y presión para mantener la competitividad frente a otros destinos.
• Vigilancia privada y servicios generales: el incremento salarial se suma a recargos nocturnos y dominicales, lo que eleva los costos en más del 30% y pone en riesgo la formalidad del sector.
• Construcción y vivienda VIS: el salario mínimo funciona como variable de indexación en contratos y precios, lo que puede aumentar el valor de la vivienda hasta en un 10%, afectando la demanda y la sostenibilidad de los proyectos.
• Comercio minorista y gastronomía: negocios con alta rotación y baja capacidad para trasladar costos al consumidor. Un restaurante, por ejemplo, debe vender 15 almuerzos adicionales diarios solo para cubrir el incremento salarial, sin generar utilidad adicional
• Empresas Mipymes: representan el 99,7% del tejido empresarial y generan más del 80% del empleo formal. Para ellas, el aumento puede significar un incremento del 30% en costos laborales, lo que amenaza su viabilidad y fomenta la informalidad.
¿Qué pueden hacer las organizaciones ante este panorama?
Este aumento no puede verse como un simple ajuste contable; obliga a replantear la estrategia empresarial. Por tal razón, Rodrigo manifiesta que las compañías deben revisar sus modelos de negocio buscando eficiencias operativas y tecnológicas para compensar el incremento de costos. Algunas recomendaciones ante esta situación incluyen:• Automatización y digitalización de procesos para reducir la dependencia de la mano de obra.
• Revisión de precios y contratos: sectores como el turismo, la construcción y servicios tienen contratos pactados con supuestos macroeconómicos distintos, lo que genera disminución en la rentabilidad de la operación
• Gestión del talento y la productividad: el aumento salarial debe ir acompañado de mejoras en el desempeño, la capacitación y la compensación variable para justificar el mayor costo.
En términos estratégicos, las empresas están migrando hacia modelos más flexibles con esquemas de compensación, total que incluyen beneficios no monetarios como el bienestar y el desarrollo profesional, para retener talento sin depender exclusivamente del salario fijo.
El aumento del salario mínimo impacta directamente en la estructura de costos laborales, por lo que es clave recalcular la nómina, las prestaciones y parafiscales, así como ajustar las proyecciones de flujo de caja y de EBITDA. Además, se deben revisar los contratos indexados al salario mínimo y anticipar incrementos en los servicios tercerizados (vigilancia, aseo, transporte). Otro punto crítico es la tasa de interés, ya que el Banco de la República podría mantenerla o incluso subirla para contener la presión inflacionaria derivada del ajuste salarial, lo que encarecerá el financiamiento y afectará a proyectos apalancados.
Cifuentes sugiere realizar simulaciones de escenarios de sensibilidad (base, estresado y conservador), priorizar la liquidez, renegociar plazos con proveedores y evaluar estrategias para optimizar el capital de trabajo. Este es el momento de actuar con mesura, datos y disciplina financiera para evitar sorpresas en el primer trimestre.
Tácticas y herramientas para atenuar la crisis
Dado que el anuncio se realizó hace algunos días, Rodrigo entrega algunos pasos que pueden ayudar a mitigar la situación, los cuales deben de realizarse en los próximos 60 a 90 días:1. Diagnóstico de costos laborales: radiografía completa por centro de costo y simulación de escenarios con la nueva jornada.
2. Rediseño de turnos y productividad: optimización para reducir recargos y mejorar la eficiencia por hora.
3. Arquitectura de precios y renegociación contractual: ajustes de tarifas y soporte en la negociación con clientes.
4. Gestión de caja y covenants: actualización del plan de caja, stress test de la deuda y optimización del capital de trabajo.
5. Cumplimiento y riesgos: revisión de cláusulas indexadas y de controles en nómina.
6. Comunicación interna y retención: transparencia en las bandas salariales y en los beneficios no monetarios.
En conclusión, aunque el aumento del salario mínimo busca mejorar el poder adquisitivo y reducir la desigualdad entre los trabajadores, su magnitud plantea retos estructurales. Las empresas deberán innovar, optimizar y renegociar para sostenerse en un entorno en el que los costos laborales crecen más rápido que la productividad. Sin una estrategia integral que incluya formalización, incentivos a la eficiencia y apoyo a las pymes, el riesgo es claro: mayor informalidad, menor generación de empleo y presión inflacionaria.
La oficina de Colombia de BDO Interaméricas cuenta con el equipo profesional capacitado para orientar, guiar y establecer acciones concretas ante estos cambios que requieren de una planeación correcta. Permítenos ser parte de este proceso.

