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Impactos de la pandemia en el cumplimiento de precios de transferencia

22 septiembre 2020


Luis Miguel Jiménez Cifuentes , Senior Manager Transfer Pricing |

Contexto de la crisis

La crisis generada por el COVID-19 sin duda ha afectado la dinámica económica a una escala global. La pandemia ha generado una crisis económica sin precedentes en la historia reciente. Más allá del impacto en el crecimiento económico mundial, que podría ser similar al registrado en otras épocas de incertidumbre, la dinámica de las economías se ve mermada por una disminución en la oferta de bienes y servicios, lo cual difiere de manera notable a las causas atribuibles a crisis precedentes, que se centraban más en la afectación de la demanda.  La ruptura de la cadena de suministro en diversos sectores, en virtud de las cuarentenas preventivas decretadas por gobiernos en el mundo, ha parado en seco la actividad mercantil, generando grandes desafíos para la continuidad de empresas de diversos sectores alrededor del mundo.

Desde la perspectiva de precios de transferencia, la magnitud del efecto que puede ser atribuida a una determinada parte del grupo, debe ser acorde con los riesgos en los que esta parte incurre en virtud de las funciones y activos aportadas dentro del negocio desarrollado por el grupo.

El pilar fundamental de la práctica de precios de transferencia se centra justamente en la preparación de análisis que intentan delinear las funciones, activos y riesgos involucrados en el desarrollo de transacciones entre compañías vinculadas. Estos análisis debieran constituir las bases y el soporte para justificar la magnitud del impacto que debiera ser atribuido a determinada jurisdicción a consecuencia de la crisis actual.

El análisis funcional a menudo culmina con la caracterización de las partes que intervienen en la operación intragrupo. Las entidades pueden ser categorizadas como distribuidores, manufactureros, proveedores de servicios, por nombrar algunos. Aunque estas categorizaciones en principio puedan parecer obvias, se requiere desglosar a un más el tipo de compañía que se está analizado, para determinar, por ejemplo, que tipo de distribución se desarrolla y a que riesgos particulares se está expuesto.

Existen una multiplicidad de riesgos, cuya materialización puede afectar en el mejor de los casos, la utilidad de las unidades de negocio al interior del grupo. En este sentido, es necesario que estos riesgos sean identificados, cuantificados y distribuidos entre las empresas del grupo, que realmente controlan, administran y tienen capacidad de asumir la materialización de los mismos.

El detrimento de la actividad comercial puede conducir a que, en cierta unidad de negocios del grupo, se generen carencias de efectivo, lo cual a su turno activa riesgos financieros significativos. Las compañías del grupo responsables de la administración del riesgo deben establecer mecanismos a través de los cuales puedan proteger la liquidez de la unidad de negocio, así como el aseguramiento del fondeo necesario para suplir sus requerimientos.  En este contexto, si la unidad de negocio al interior del grupo no es responsable de los riesgos financieros, podría no ser responsable por las eventuales contingencias que el no pago de sus obligaciones pudiera acarrear. Sin embargo, podría asumir el pago de intereses generados en virtud de la emisión de deuda con vinculados económicos.

Otros desafíos que enfrentan las empresas en estos tiempos se refieren a la materialización de riesgos de mercado por la fluctuación de la demanda ante las restricciones de movilidad e incertidumbre generadas por la pandemia, la cristalización de riesgos asociados al mantenimiento de bienes de capital y personal improductivos, riesgos de inventario asociados al incremento sustancial de los días de rotación, aquellos asociados a la fluctuación de la tasa de cambio, entre otros; que pueden generar gastos extraordinarios considerables, afectando los retornos y márgenes de utilidad de las distintas empresas que componen el grupo.

Nuevamente, un adecuado análisis funcional permitirá identificar, si una unidad de negocio en particular está o no sujeta al riesgo. Adicionalmente, permitirá cuantificar el impacto del riesgo soportando su efecto en la capacidad contributiva de la compañía.

Por otra parte, las estrategias implementadas en virtud de la pandemia pueden conducir al establecimiento de conductas que difieran de manera decisiva de aquellas propias de un mercado bajo condiciones de plena competencia. Por ejemplo, dada la importancia que el manejo de la liquidez tiene en estos momentos para todos los agentes de la economía, es posible anticipar una ralentización del flujo del efectivo que impondrá una nueva lógica de mercado respecto de la intensidad y uso del capital de trabajo. De manera similar, la emisión de deuda corporativa, impulsada por los paquetes de ayuda y la política monetaria de distintos gobiernos, puede generar la colocación de créditos bajo términos inusuales. 

Estas dos situaciones, entre otras muchas que con seguridad se presentarán a consecuencia del COVID-19, suponen una nueva realidad económica sobre la cual también debería basarse y adaptarse la forma y sustancia de las operaciones entre los vinculados económicos.

Por su parte, la ruptura de la cadena de suministro y su potencial efecto a largo plazo, podrían suponer en una economía globalizada, la reorganización de ciertos procesos que en fueran desarrollados en diversas jurisdicciones y que en virtud de la pandemia pudieran ser centralizados a nivel regional.  Desde el punto de vista de precios de transferencia, estos potenciales traslados de funciones, activos y riesgos requerirán ser soportados y valorados, a fin de determinar si aún en el contexto de crisis deberían o no estar sujetos a compensación. 

Cumplimiento

Aunque la prioridad de los grupos no se enfoca en el cumplimiento de precios de transferencia por estos días, si existen ciertas preocupaciones de cara a las obligaciones formales de este régimen correspondientes al ejercicio gravable 2020 y subsiguientes.

¿Cómo demostrar el principio de plena competencia de las transacciones efectuadas con vinculados que son producto o están siendo afectadas por el COVID-19?

Algunas consideraciones a continuación:

  • Un aspecto fundamental consiste en documentar todos los gastos extraordinarios originados por la emergencia sanitaria. La documentación implica entre otras archivar todos los soportes que permitan su identificación, cuantificación y que sustenten que el gasto es realmente atribuible a la compañía en virtud de su perfil funcional.
  • La aplicación de ajustes de comparabilidad técnicos y económicos podrán ser muy relevantes en el contexto de la crisis. Por ejemplo, practicar ajustes por capacidad ociosa para compañías intensivas en bienes de capital, pueden remover del análisis ciertos gastos extraordinarios que de otra forma distorsionarían las conclusiones.

Sin embargo, no se debe perder de vista la finalidad de los ajustes, que no es otra que eliminar distorsiones que puedan afectar materialmente la comparación de las operaciones intercompañía analizadas, respecto de los valores de mercado observados. Por lo cual, debe realizarse un análisis minucioso sobre la pertinencia del ajuste, a fin de evitar que el mismo distorsione aún más la comparabilidad.

  • Otro aspecto que debe considerase, es la información financiera por utilizar tanto para la compañía como para los comparables, en la comprobación del carácter de mercado de las operaciones intragrupo. En tal sentido, el uso de la información correspondiente al año gravable 2020 a priori debería conducir a conclusiones más confiables. Lo anterior, toda vez que los resultados obtenidos por la compañía y por los comparables, podrían estar afectados en una magnitud similar por la pandemia, lo cual, entre otros aspectos puede reducir la cantidad de ajustes a aplicar y la fiabilidad de las conclusiones.

La compañía también podrá optar por el uso de información financiera del año bajo análisis y años anteriores, calculando promedios ponderados, por ejemplo, sobre los últimos tres periodos fiscales. Este análisis suaviza los efectos de la crisis al disminuir la dispersión de los márgenes tanto para la compañía como para los comparables. Esta elección, debe realizarse en función a la industria específica en la que opera la compañía y al ciclo de negocio en el que se encuentra.

  • Por otra parte, la compañía pude presentar como soporte adicional, las proyecciones financieras y ejercicios presupuestales en donde se evidencien las expectativas previas a la emergencia. Estos ejercicios comúnmente incluyen los precios/márgenes objetivo sobre las operaciones intercompañía, lo cual aportará evidencia adicional sobre el carácter de mercado de las operaciones analizadas en un contexto normal de mercado. 
  • La revisión y enmienda a los términos de los contratos intercompañía para adaptados a las nuevas realidades de la economía, podría ser vitales bajo ciertos modelos de precios de transferencia, en particular, en aquellos relacionados con compañías de riesgos limitados remunerados con un margen sobre sus costos y gastos.
  • La incorporación de análisis sectoriales en donde se contextualice la actividad de ciertos sectores particularmente afectados por la crisis, puede aportar evidencias sobre la elección de los análisis económicos y sobre los precios mismos pactados con vinculados.

Conviene destacar que los anteriores puntos deben ser revisados caso a caso y no podrán ser aplicados de manera prescriptiva. La metodología de análisis depende por completo del análisis funcional aplicado y de la cantidad y calidad de la información recopilada por la compañía en cuanto a los impactos generados por la crisis y su atribución a cierta unidad de negocio. 

Otro aspecto fundamental de cara al cumplimiento de las obligaciones de precios de transferencia es el papel de la autoridad tributaria respecto a revisiones futuras. Lamentablemente, no hay muchos precedentes sobre fiscalizaciones de precios de transferencia en ejercicios gravables sacudidos por crisis económicas que puedan vislumbrar el derrotero del fisco. Sin embargo, podría considerarse una actitud más benevolente con el contribuyente, en cuanto a las revisiones y exigencias respecto de un año gravable sin crisis.

Compañías de riesgo limitado

Un modelo que cada vez cobra más relevancia al interior de los grupos multinacionales se refiere al modelo de riesgo limitado, en donde se incluyen distribuidores, proveedores de servicios, manufactureros bajo contrato, centros de I&D, así como otras unidades de negocio al interior del grupo, que son remunerados con base a sus costos y gastos más un margen.

La idea general de este modelo es que la empresa desarrolla funciones limitadas e involucra activos “rutinarios” en su operación, consecuentemente su remuneración se determina en función a un margen limitado sobre costos y gastos. La presunción de este modelo es que las funciones y activos que generan más valor dentro de la cadena de suministro de los bienes provistos por el grupo permanecen en una entidad principal del exterior, por cuanto esta entidad debería asumir las pérdidas asociadas a toda la cadena de suministro de determinado bien o servicio si este no logra ser exitoso, mientras que la parte del grupo con riesgo limitado debería seguir obteniendo un retorno positivo. Por el contrario, si el negocio del grupo deviene en grandes utilidades, dichas utilidades deberían quedar en cabeza de la entidad principal y la empresa de riesgo limitada seguirá siendo remunerada con el mismo margen limitado sobre costos y gastos.

Sin embargo, conviene destacar que riesgo limitado no debe ser entendido como cero riesgos. Estas empresas involucran algún nivel de funciones y activos que implican el asumir algún nivel de riesgo. En consecuencia, eventos macroeconómicos que afecten la cadena de suministro en su conjunto y que generen pérdidas no esperadas al grupo, pudieran ser trasladadas aunque de manera limitada a este tipo de compañías, al menos aquellas pérdidas relacionadas a los riesgos no diversificables del mercado en el que opera.

En tal sentido, aunque el enfoqué mas conservador de cara a la autoridad tributaria consiste en seguir con un margen sobre costos y gastos positivo y constante, los escenarios a evaluar en un entorno como el del COVID-19, pueden involucrar la reducción del margen de ganancia en virtud de la cuantificación de los riesgos no diversificables atribuibles a la compañía, el mero reconocimiento de los costos y gastos asociados a la actividad desarrollada o incluso que se presenten pérdidas a nivel operativo, siendo este último escenario el menos conservador.

Todos estos escenarios deben estar fundamentados en los análisis funcionales y sectoriales para los casos en que resulte pertinente, así como en la evidencia de los estudios de comparabilidad (benchmarking) incluidos en los informes de precios de transferencia, que al incorporar información financiera correspondiente al ejercicio 2020 y subsiguientes, pueden arrojar rangos de rentabilidad de mercado inferiores a aquellos evidenciados con anterioridad a la crisis.