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Flujo de caja como herramienta estratégica

06 abril 2021

Rodrigo Cifuentes Paris , Head of Corporate Finance |

Bien es conocido que, bajo los principios de finanzas corporativas, el objetivo por maximizar el valor de las empresas consiste en la toma de decisiones de inversión, financiamiento y repartición de dividendos que de manera engranada conlleven a dar el siguiente paso en el ciclo de vida de la empresa.

De esta manera, la construcción del flujo de caja constituye la mejor herramienta a la hora de conocer los verdaderos resultados de la operación y las posibilidades de ajuste en aquellos eslabones en donde se escapa la generación de valor.

El reto para los directivos consiste en entender cuál es el perfil financiero de las compañías para así poder crear una hoja de ruta estratégica. Es por esto que, la insistencia en la estimación consciente del flujo de caja de la compañía trae consigo el poder determinar la verdadera generación de valor de la compañía tras la operación diaria.

Más allá de la lectura que pueda dejar el estado de resultados, determinar un flujo de caja real de los movimientos de efectivo de la operación, permite conocer el potencial crecimiento que podría tener una empresa reconociendo sus fortalezas y debilidades en términos de ventajas competitivas.

Esta nueva realidad le ha mostrado a los empresarios  y administradores que la generación de flujo de caja es lo que realmente le permite a las empresas sostenerse en momentos difíciles y  consolidar el crecimiento sostenible en el mediano y largo plazo.

A continuación presentamos algunas de las principales consideraciones a la hora de estimar el flujo de caja de la compañía:

  1. Naturaleza del flujo de caja: Más allá de estructuras dichas sobre el orden de formulación o esquema de un flujo de efectivo, lo más importante es entender que el flujo de caja es el resumen de los movimientos reales de efectivo que se generan para poder atender la naturaleza del negocio. Es decir, el secreto de una estimación correcta depende de tener claridad en todos los montos que entran y salen para responder tanto en el corto como en el largo plazo a las obligaciones de la compañía.
  2. Depreciaciones y amortizaciones: Las depreciaciones y amortizaciones de activos fijos e intangibles no constituyen verdaderas salidas de efectivo para la empresa, por tanto, no deberían considerarse en la estimación de flujo de caja o deberían ser devueltas en caso tal que vengan desde el estado de resultados (dependerá de cómo se estructure). Sin embargo, es posible olvidar que efectos por provisiones o amortizaciones por contratos de arrendamiento (NIIF 16) son algunas estimaciones adicionales que se debe tener en cuenta  a la hora de limpiar efectos de caja.
  3. Variación de capital de trabajo: Un capital de trabajo positivo le brinda importantes ventajas competitivas, esto  permitirá que el flujo de caja de la compañía refleje excedentes o requerimientos de capital según la rotación de capital de trabajo desde y hacia la compañía.
  4. Capex: Las inversiones en activos fijos (CAPEX) no contemplan únicamente aquellas inversiones que la compañía vaya a realizar para la expansión que permitan el crecimiento de la compañía. Por lo tanto, importante determinar montos de CAPEX de mantenimiento que garanticen el uso efectivo de los activos operativos que soportan la generación de utilidades. No obstante, es importante tener en cuenta  que algunas veces  los  gastos operacionales de las empresas  incluyen los gastos para atender estas necesidades, por lo que podría estar castigando los flujos de caja con una doble estimación.
  5. Financiación: Es importante contemplar todos los movimientos de caja relacionados con el método de financiamiento elegido. Desembolsos, comisiones financieras, servicio de la deuda (intereses + amortización a capital) y demás condiciones pactadas deberán ser reconocidas en el flujo de caja.
  6. Flujo para los accionistas: Haga estimaciones conscientes sobre el flujo de caja disponible para el accionista después de cubrir sus obligaciones con terceros. Si logra determinar con certeza cuánta caja le queda una vez cumple con sus obligaciones, considere requerimientos de caja mínima para operar o aquellos montos que le permitan crecer y fortalecer el músculo financiero de la compañía, hasta el punto en el que pueda equilibrar cuánto retener y cuánto disponer para los  accionistas.